martes, 16 de mayo de 2023

Balada aforística sobre la primera semana de San Isidro.

Si las figuras de pitiminí se salen de Juampedro,
es para irse con un toro igual o más de lelo.
Por donde pisa una figura
no crece la casta,
o que se lo digan a La Quinta.
Con un pseudotoro sólo se puede desarrollar una pseudotauromaquia
en la que el mayor riesgo está en evitar que el toro se caiga.
Algo pasa en Las Ventas,
que ni con los toros de Pichorronco,
hay un verdadero tercio de varas.
El Toro de Escolar está para la ambición de hacer historia en el toreo
y reordenar el escalafón.
"¡Sube el precio, baja el toro!"

En lo falso, manda Julián de San Blas,
con Luque como su propuesto relevo,
aunque, Marco Pérez, un quinceañero,
lo puede adelantar.
Hay una distancia entre toro y torero,
aún sin mensurar,
que hasta a Roca lo deja sin palmoteo.
Robleño lucirá centelleante,
como un príncipe sin estoque,
tenga lo que tenga enfrente.
Se espera a Fonseca con el Toro,
y a Morante en Morante.
Cunde cierta desilusión,
con Téllez desde su apoderamiento por Simón.
En Las Ventas, la corrida dura hasta que se va el sol por su reloj,
si no actúa Perera.
"¡Que vuelvan los Lozano!"

La elitización de la plaza por los precios
produce su bernabeuización.
El periodista taurino tiene más ansia por coleccionar acontecimientos
que el público peneque y de aluvión.
La presidencia eutímica, de buen ánimo,
contenta a quienes tiene que contentar,
y que le den a la afición.
Antes se conocerá la fecha del Big Freeze
que saber qué sucede en los reconocimientos veterinarios.
No habrá pañuelos suficientes,
y de todo color,
para satisfacer el triunfalismo imperante.
"¡Fuera del palco, fuera del palco!"

lunes, 15 de mayo de 2023

VI de San Isidro. Vuelve el neo-toro con dos de José Vázquez y cuatro de El Parralejo, y rebrota un pesadísimo pegapasismo de dos horas y treinta y siete minutos.


Cualquiera que pasara por El Batán estos días, vería el encierro de El Parralejo, ganadería escogida para este día de San Isidro y para Perera, Téllez y Fonseca, y no encontraría razones para rechazar alguno de sus toros, pero, hete aquí, que los médicos veterinarios venteños concluyeron que sólo cuatro eran aptos para Madrid. Se tiene la sensación, casi certeza, de que los motivos que les condujeron a esa decisión se conocerán cuando haya libertad política en España o, en castizo, cuando las ranas críen pelo. Dos de José Vázquez remiendan la corrida. En este punto, agradecemos la meticulosidad del equipo de Plaza 1 al parchear con toros del mismo encaste, Juan Pedro Domecq. Una atención al detalle que les fue esquiva el día anterior, al colocar como sobrero en la de Escolar a uno de José Luis Pereda.

Dicho esto, las cabezas y los corazones seguían en los Escolares, en Robleño y en lo vivido ayer. Algunos también comentaban la impresión dejada por el quinceañero Marco Pérez por la mañana. Podíamos intuir que la corrida de hoy tendría dos partes, la de los de José Vázquez, que salieron descastados, y la de los de El Parralejo, muy bien presentados, encastaditos y de variada fuerza, y que, en ambas, gracias a la vuelta del neo-toro, rebrotaría un pesadísimo pegapasismo de dos horas y treinta y siete minutos.

La tarde abre con el detalle antañón de Fonseca regando su capote con un botijo. Los tejemanejes de Simón y Garrido con el ayuntamiento de Almeidón hacen que el confirmante acuda a esta cita crucial en su carrera en un autobús de la EMT. Como ya no hay Berlangas en España para filmar toda la verdad de esto, desde aquí ofrecemos gratuitamente la ocurrencia de que, para el próximo cartel de No Hay Billetes se organice una busiana similar a las del Real Madrid para recibir la llegada de un autobús con los tres matadores y sus cuadrillas en loor de multitudes. Fonseca confirma alternativa con Optimista, de José Vázquez e introduce el caos como principio ordenador de la lidia. Cuatro encuentros con el picador, tres con el de aquí y uno con el de allí, por el tancredismo de su tercero, Tito. Tras el intercambio de trastos y besitos, Fonseca sigue aplicando el caos en forma de insistentes pases al mansote y soso toro, que arrolla por el pitón izquierdo y desarma al torero. Se empecina futilmente en faenar sin orden. Tras el primer aviso, da un pinchazo, una estocada tendida y desprendida y un descabello. Tras los dos avisos, descabella al tercer intento.

Sale Humilde, torito de José Vázquez, y sale Perera de subalterno. Tras un primer picotacito, el toro cae y la atención se eleva del ruedo hacia las conversaciones entre abonados. Igualito que ayer. Ambel lidia con torería y Curro Javier banderillea con suficiencia. La solución de Perera contra el viento es verter agua de una botella de plástico sobre la muleta y ahogar al toro y al público en el pegapasismo del agujero negro de la galaxia NGC 4889, lo más pesado que existe en el universo. La faena es para poner a Perera y al torito encima del televisor y dejarles ahí, como reliquias del neo-toreo. Tras media estocada atravesada y desprendida, y recibir dos avisos, descabella a la sexta.

El primero de El Parralejo, Levítico, (ensabanado capirote mosqueado botinero) recibe una justa ovación de salida. Pelea tímidamente en el caballo, acudiendo siempre al relance. Lo lidia bien Navazo y Aguado pone un gran primer par. Téllez brinda a los micros y desarrolla su labor a voces, enganchones al final del muletazo y descolocado. Por debajo del toro que tenía veinte pases de noble embestida con cierta transmisión. Pincha y mata de un feo bajonazo tras un aviso.

También se recibe con aplausos a Camillero, que se deja dar mucho en un segundo puyazo empujando a media altura. Lidia perfecta de Curro Javier, buen segundo par de Ambel y magnífico Toñete al quite, que cierra al toro sin dar un capotazo. Perera muestra su cantada poderosidad al derribar al toro de un trallazo en el primer lance. Pronto se ve que Camillero es el toro soñado para el neo-toreo, que Perera se afana en aplicar circular y cansinamente. Parte del público, ya lo sabemos, enloquece con ese torero quieto, descargado y descolocado que dirige en paralelo y hacia fuera las embestidas nobles de un animal tan bobo como móvil. Suerte la nuestra, y de Las Ventas, que mata de estocada trasera y atravesada tras 4 pinchazos abajo.

Se aplaude a Marismeño a su salida, muy astifino. En el recibo capotero ya vemos que Téllez no está. El toro es bravo en el caballo y lo derriba en sus dos encuentros. La imagen es añeja, pero con el profiláctico de la posmodernidad que es más seguridad (el peto) a costa de la libertad. Navazo clava un par de gran riesgo cuarteando con el toro cimentado en la arena que pasa casi desapercibido. El toro se para por completo, así que comentamos sobre Téllez y lo que puede suceder para malearse en menos de un año. Esperamos que se percate de que las volteretas que más daño hacen son las que pegan en su cabeza los que le rodean. 

El último, Hostelero, también sale entre palmas. Realiza dos buenas peleas en varas. Juan Carlos Rey deja un buen primer par, andándole al toro, y un segundo más pasado. Fonseca se arrodilla en el centro del ruedo y derriba al toro con un pase cambiado por detrás. Se levantan ambos y se repite la historia, sin derribo del animal. Fonseca luce al toro en la larga distancia, pero ni manda, ni templa. El toro tiene casta, pero la fuerza justa, y el torero no halla la altura oportuna. De nuevo, se "pesa" de faena y da unas bernadinas tras el primer aviso, para matar a Hostelero de estocada caída. Seguimos esperando al bravo y joven torero mexicano, y pensando en que su garra pide al Toro.

domingo, 14 de mayo de 2023

V de San Isidro. Ahí está el toro cárdeno de José Escolar para quien quiera pasar a la historia de la tauromaquia.

Dos horas y veinte minutos de corrida transcurridas en un abrir y cerrar de ojos, en un pestañeo de esos que no se han podido dar hoy. Debemos empezar agradeciendo a D. José Escolar Gil por la Señora Corrida de Señores Toros que ha echado. Hemos de continuar honrando a los tres toreros que se han puesto delante, López-Chaves, Fernando Robleño y Gómez del Pilar. Y hemos de cerrar preguntándonos por qué los mandamases, Juli, Roca o Morante, no matan esta corrida. ¿En qué quedaría el toreo pufo de Tomás Rufo con estos Toros?

Ahí está el toro cárdeno de José Escolar para quien quiera hoy pasar a la historia de la tauromaquia. Por eso, la crónica de esta tarde la escribe el toro, con toda la riqueza de comportamientos y reacciones que ha enseñado, y que se resumen en el miedo que tiene el torero al toro, y no viceversa, como ocurre habitualmente.

Pocapena remata en tablas y resuena un aplauso. Salta junto a la cabeza y sobre el capote de López Chaves, y luego lo desarma violentísimamente. Dos minutos le bastan al de Escolar para mostrarse más toro que todos los que lo sucedieron días atrás y mostrarnos que todos ellos eran sucedáneos. Pocapena duda y escarba hasta irse a recibir un segundo puyazo desde el centro del ruedo. Los capotes dibujan suertes inéditas por el aire durante el segundo tercio. Los banderilleros corren de él como los jugadores del Barsa de la afición del Español. Se pega como una lapa tobillera tras el primer pase y, en ese pegarse, levanta por los aires al matador y lo hunde en el suelo. Milagroso I, el más guapo del encierro, exhibe su casta ya en un emocionantísimo recibo capotero de rodillas de Robleño. Mira y remira al matador entre pase y pase, pero, como a un mirón al que se le pilla en su voyeurismo, se entrega a embestir con fiereza cuando Robleño se queda quieto y le ciega la mirada con la muleta. Si no fuera por la espada, Robleño sería figura del toreo. Cartelero quiere comerse el engaño oliendo la arena. Lo hace en el capote y en la muleta. Embiste con codicia por ambos pitones. Un toro para reordenar el escalafón. Es celoso de su territorio, y lanza por el aire a Gómez del Pilar cuando se mete en él sin mando. Como su naturaleza es la de seguir peleando, se levanta del suelo con la espada dentro hasta la bola al oler el acero de la puntilla. Cartelero se va arrastrado en vuelta al ruedo pese a que apenas fue picado y salió de marras de su segundo encuentro con Sangüesa. Castellano I sabe dónde está situado cada cual en el ruedo. Ve a Robleño junto a las tablas y se va a por él. Por si no le queda claro, en el siguiente lance de brega lo mira de nuevo. Robleño soporta más miradas que las que echa Luismi el Chatarrero a sus acompañantes. El toro espera y espera y se lanza cuando ve la presa fácil. Se para y mira a López Chaves, sin opciones. Toledano se duerme empujando bajo el caballo en su primer puyazo. El toro es durísimo y Robleño inicia una pelea con él hasta arrebatarle, tras coger el estoque, una serie de naturales de auténtica verdad. En ese momento, el traje de Robleño centellea. Sale por último, Amado, y se asoma a saludar a los picadores. Da varias vueltas y se detiene en toriles por unos segundos. Instantes después, persigue a Gómez del Pilar y le obliga a soltar el capote para zafarse de él. Cae tras sus encuentros con el caballo y su poca fuerza conduce a las gentes a airear sus pensamientos a viva voz, que van desde un "vivaespaña", o "fuera botellones de Las Ventas", hasta un, "ay, si este fuera de Juan Pedro". Es lo que hay cuando el toro cae, aunque éste también se levantó tras varios puntillazos.

sábado, 13 de mayo de 2023

IV de San Isidro. El día de San Pedro Regalado, patrón de los toreros, Plaza 1 lo celebra con una corrida engendro y una oreja de regalo a Ginés.

El apunte de hoy viene con las notas de Leopolderías senior, desde el 8:

En la víspera de la tarde más esperada por la afición de Madrid, en el día de la Virgen de Fátima y de San Pedro Regalado, patrón de los toreros, Plaza 1 obsequió al respetable con una "corrida mixta". De esta manera es como la mercadotecnia taurina, amiga de los neologismos, denomina a una corrida en la que actúan rejoneadores y matadores de toros. No obstante, habría sido más adecuado nombrarla "corrida engendro", entendida como una obra intelectual mal concebida ab ovo. Mezclar separadamente centauros, caballos de picar, toros mutilados, toros sin mutilar, matadores, y públicos del rejoneo y del abono isidril, suena menos a ensalada mixta o a sándwich mixto, y más al mito de la creación de Empédocles, según el cual la Tierra produjo al principio miembros sin conexión: "de ella brotaron muchas cabezas sin cuellos, brazos erraban solos por doquier, sin espaldas, y ojos vagaban solos alrededor, privados de frente".

En términos generales, la "corrida mixta", congregó a un público también mixto que resolvió la tarde con un empate a una oreja: una para Ventura, otra para Ginés Marín.

Del rejoneador Diego Ventura tan sólo añadiremos que parecía el escolta de los alguacilillos Doña Rocío y Don Francisco Javier durante el paseíllo. 

Los de a cuatro patas para los de a pie, de Montalvo, fueron regordíos, flojos y descastados. Van cuatro días y aún estamos esperando ver siquiera un atisbo de la fuerza y el comportamiento esperables en un toro de lidia.

Ureña sin opciones con su lote. Ambos bureles se vinieron abajo enseguida.

Marín tuvo mejor suerte en el sorteo y con un público muy favorable logró cortar una oreja que premiaba su des-toreo basado en el perfilarse, echarse el toro para fuera  y, eso sí, quedarse quieto y ligar, que es lo que enloquece a los públicos peneques. ¿Cuántas orejas llevarán en Madrid toreros jóvenes del corte de Ginés Marín que vienen entronizados por entornos y medios de las que no recordamos absolutamente nada?

viernes, 12 de mayo de 2023

III de San Isidro. Corrida de toros de Juampedro sin pañuelos azules gracias al viento.


"Palcos exigentes. No al triunfalismo", rezaba la pancarta entre aplausos, mientras la vista se iba de forma no deseada a un culo expuesto que se interponía entre la reivindicación y nuestro asiento. Quizá Eutimio padeció una distracción similar ayer y, claro, dependiendo del tipo de culo que se pose en la mirada, uno puede sacar el pañuelo azul, el naranja y hasta el de los mocos con tal de seguir mirándolo. En ese ambiente, como hemos dicho, reivindicativo, por un lado, y alcoholizado, por otro, se levantaba en la plaza la tarde del viernes con un vendaval de esos del mes de mayo en Madrid. De los que se llevan por delante cualquier prognosis de los meteorólogos del cambio climático y de los que hubieran podido conducir a la locura a D. José María Fernández Egea de hacer girar y girar a toros en el arrastre. Nos acordamos de ese poema de Pessoa que decía algo del viento como sonido abstracto que nos dice que la mejor virtud es estar en silencio. Algo que podrían aplicarse todos los presidentes (y, a veces, también el público).

Y fue un airazo racheado el que condicionó en gran medida lo visto en el ruedo y el que hacía difícil valorarlo desde el tendido. Clima muy desapacible que recibía a seis toros de Juan Pedro Domecq para Daniel Luque, Ángel Téllez y Francisco de Manuel. Es irónico que haya tenido que venir la de Juampedro para ver, en apariencia, al toro de Madrid, lo que quiere decir que no habrá trapío ni casta cuando haya por ahí figuras de pitiminí. Corrida, por tanto, seria, bien presentada e igualada, con toros que se han ido sin picar al arrastre y que, en general, hasta entonces han mostrado justa fuerza, todo bondad y alta movilidad para hacer el toreo, el neo-toreo o lo que uno quisiera. Dos de ellos, los de Téllez, Verderón y, sobre todo, Teatrero, además, han mostrado complicaciones de interés (¿casta?) que han pasado para los tendidos desapercibidas o arrastradas por el aire. Eso sí, por tercera tarde consecutiva, el primer tercio ha sido un simulacro y es como si no hubiera sucedido.

El viento, decíamos, determinaba las actuaciones de los tres matadores. Gracias a él, Luque ofreció lo más emocionante con un recibo a su primero con la muleta casi enrollada en su antebrazo y él quieto en un palmo de terreno, sin enmendarse y rematando con un trincherazo. Luego, en sus dos toros, exhibió esa maestría cantada por los revistosos, que en realidad es esa corrección que encontramos en las carreras por la banda de Lucas Vázquez, en las columnas del ABC de Garrocho, o en la cortesía con la que atiende un empleado de El Corte Inglés. Nada chirría, nada de interés, nada de emoción. Puede haber ahí un relevo de El Juli. Estuvo bien Luque como director de lidia.

También el viento recogía el capote de Téllez y lo ceñía tanto sobre su cuerpo en una gaonera en la que el primer toro, de Luque, confundía entre persona y tela y el matador se llevaba un trompazo que lo enviaba al hule. Luque, en ánimo difícil de explicar, respondía con un quite. Téllez reaparecía en el cuarto, con el que no se acoplaría, y tampoco con el sexto. La razón podría ser por el golpetazo, el aire, o el apoderamiento de Simón Casas. Agradecer, no obstante, la figura siempre erguida de este torero, de frente al toro y su pata p'alante. No soltaremos ese clavo ardiendo al que nos adherimos el San Isidro pasado.

Francisco de Manuel vino con todo hecho en su cabeza o en la de su apoderado y se empecinó en aplicarlo de obstinada manera, hasta que el aire le fue sacudiendo todas esas ideas. Y todo realizado desde un descargue y descolocación que chocaban con el grato recuerdo de su última actuación aquí.

Del presidente, hoy, podemos decir que ha sacado el pañuelo blanco hasta en cinco ocasiones para dar aviso en cinco toros. Y hoy, seguramente gracias al viento, no ha habido ningún pañuelo azul.

jueves, 11 de mayo de 2023

II de San Isidro. La historia de Eutimio y el hundimiento de Madrid.


D. Eutimio Carracedo Pastor se despertaría, imagino, con nervios. "Vamos, Euti, cariño, lo vas a hacer fenomenal esta tarde", le diría su mujer, mientras pensaba en el vestido que daría fe de ello. Él, ahogando su donut en el café y haciéndole el boca a boca entre sus dedos pringaos, estaría convencido. Recibiría un WhatsApp de Simón Casas que leería en la pantalla churretosa de su móvil: "Lo de la manana arreglao ya. Pasan los 6. Y eta tarde, alegria, Euti, no me lo jodass después de lo de ayer". Eutimio se acordaría entonces de que eutimia (εúθυμία) significa buen estado de ánimo. No sabe por qué sus padres lo nombraron así (el 20 de enero es San Eutimio abad), y tampoco sabe que eutimia se encuentra en la taxonomía de las pasiones que realiza el discípulo de Aristóteles, Adrónicos de Rodas, para quien es "el gozo en el tiempo que pasa, y la ausencia de preocupaciones respecto de todo". ¡Cómo no iría a hacer honor a su propio nombre (y llevar la contraria nada menos que a un discípulo de Aristóteles y a Simón Casas)! Así que se iría despreocupado hacia la plaza. Todo el personal le saludaría y todo el mundo le miraría con ojos deseosos de orejas, hasta le parecería que los caballos de la policía montada que patrullan la explanada venteña le querrían decir algo, animarle, relincharle algún buen augurio. Saludaría al ganadero, a este ex-matador, al otro y a Talavante y a Nacho, a Florito, a Ana Rosa Quintana con Roberto Gómez. Coño, Abellán. "Sí, Miguel, ya me ha dicho Simón. Hombre, señor Garrido. Sí, no se preocupe, aquí estamos para que la gente se divierta y la diversión llena la plaza. Vaya éxito estos dos primeros días, enhorabuena. Ah, y gracias por las del callejón para el lunes". Su mujer: "Euti, menuda presión, ¿no?". Qué dirá ella de presión, se diría Eutimio, como si no supiera cómo se consiguen las cosas y se olvidara de que está casada con un policía. Pensaría Eutimio: "Ay, los valores de nuestro lema: servicio (al que manda), dignidad (la que dibuja Milhouse), entrega (de sobres y condecoraciones) y lealtad (al mejor postor). Y diría; "¿Qué tal, Briceño, han recibido los mulilleros lo suyo? Me ha dicho nosequé el rehiletero ese. Ah, perfecto, pues vamos al lío". De buen ánimo, Eutimio se sentaría en su palco y, a partir de aquí, su historia ya no sería condicional y se haría presente.

Eutimio concede una oreja a Pufo y ese destoreo suyo tan cantado por el régimen, otorga dos ridículos apéndices a de Justo por un natural, un trincherazo y media serie de derechazos, rematado todo con una estocada caída, y premia con vuelta al ruedo a un torito ideal para el neo-toreo al que nadie se la pidió y que se fue a morir a tablas. Quizá lo más doloroso para la afición sea esto último, la vuelta al ruedo a Valentón de Garcigrande, cinqueño, negro listón de 523 kilos, que se mofa de aquellos otros grandes toros a los que se les pidió la vuelta al ruedo y no se les concedió tal y merecido honor, como Capitán de Hernández Pla, Zahonero de Miura o Camarín de Ibán. Conste aquí que Eutimio es, en su descarga, un lacayo, leal colaborador en la banalización del mal que lleva a cabo un régimen tauro-político absolutamente pérfido.

Así, bajo la presidencia de D. Eutimio Carracedo Pastor, la tarde del 11 de mayo de 2023, con seis toritos impresentables y supercomerciales de Garcigrande, y con Morante, de Justo y Rufo en el cartel, se mancilla como pocos recuerdan la historia de la plaza de Madrid, que es la de todos aquellos toreros que han derramado sudor y sangre para triunfar y fracasar, y la todos esos aficionados que han invertido tiempo y dinero para otorgarla un carácter. Cunde la sensación del hundimiento de Las Ventas en una fatal senda de triunfalismo. A Madrid se le está arrebatando su idiosincrasia, ¡defendámonos!

miércoles, 10 de mayo de 2023

I de San Isidro. "Nobellos" (novillos guapos) de La Quinta para las pseudotauromaquias julianas de los mandamases Juli, y Roca, y el zangolotino Alarcón.

Tras varios reencuentros y abrazos, nos arribó una sensación peculiar ya en el tendido. Resultaba extraño ver la plaza a rebosar el primer día de Feria, pero, claro, estaban en el cartel los mandamases de esto: El Juli, 25 años de alternativa, y Roca Rey, triunfador en Sevilla días antes del rabo del de La Puebla. Menos raro nos parecía que se anunciaran con los santacolomas de La Quinta y que lo hicieran con Álvaro Alarcón, de Torrijos (capital secular del bakalao en la zona centro), tomando la alternativa y abriendo cartel. Y decimos que nos chocaba menos ver a esos matadores con esa ganadería es porque si estas figuritas de alhelí se salen de juampedro y sus inagotables derivados es para irse con algo igual o más de bobo. Las figuras se identifican hoy como el mejor repelente de la casta o lo que pueda parecérsele. Por donde pasa una figura no crece la casta.

Entre ese aire funny, salieron seis buendías de La Quinta, muy chicos y guapos, "nobellos", todos cárdenos en variadas variedades que apenas fueron picados y exhibieron flojeza, sosería, boyantía y ni una sola mala idea. Es decir, prácticamente todo lo que no se espera de un toro de lidia. Unos anti-toros. Eso sí, fotogénicos como para ser retratados por otra belleza como Lauren Bacall, que venía hoy en el programa de mano. Con ese comportamiento, los dos primeros tercios en todos ellos pasaron tan rápido como corre Vinicius, aunque con una velocidad tediosa y tan fugaz que era como si por allí no hubiera pasado nada. Así, la corrida duró exactamente dos horas, y eso fue lo primero mejor de hoy.

¿Qué toro es aquél que plantea mayores dificultades y entraña mayor riesgo al tratar de evitar que se caiga que al ser toreado? En las escuelas taurinas deberían practicar con ahínco el levantamiento de capote en carrera hacia atrás: la levantina.

Con estos pseudotoros, lógicamente, sólo se puede desarrollar una pseudotauromaquia. La de Julián de San Blas fue la de siempre en sus dos toros, más jaleada en su primero por esa capacidad suya para sobar y sobar al torito, engañar y hacer ver ahí la soberanía del hombre sobre el súbdito animal. Ya dijimos por aquí que en lo falso, manda El Juli. Cómo sería la actuación de Roca esta tarde como para que ni el público de aluvión le aplaudiera. Toreó con las lejanías propias de un rey exiliado y no dio ningún pase del culito. ¿Cuál es esa distancia límite entre toro y torero que produce la desconexión de absolutamente todo espectador? El zangolotino Alarcón pudo engañar algo con su sosísimo primero, pero con el sexto, el mejor presentado y con un punto de castita, se descubrió su bisoñez en la primera serie y se le vino un mundo encima que no pudo levantar.

Lo otro mejor de hoy fue el segundo par de José Chacón al último de la tarde.

La sensación extraña que teníamos al empezar la tarde se hizo, extrañamente, paloma que caía en picado sobre las gentes del alto del 7 junto al 8. Otras épocas verían ahí algún augurio, pero a nosotros se nos vino a la cabeza un Hitchcock a la española o un desmayo prematuro de la naturaleza ante el arte de Morante del día después. Ya veremos.

Un toro ha cogido a mi padre

Un toro ha cogido a mi padre. Yo lo he visto por el móvil, sentado en el váter. Justo cuando venía la cogida, el toro y él se han salido del...