domingo, 28 de mayo de 2023

XVII de San Isidro. Robleño acaba con el San Isidro "histórico" y da comienzo al de verdad, para el que quiera.


Sale el quinto, Aviador, ensillado, largo y tardo en el caballo. Flojea y aparece el verde (¿de VOX?) en los tendidos. Anda Fernando Sánchez hacia el toro como andan pocos toreros, es decir, como un torero. Le espera muy cerrado en tablas y el banderillero cada vez más cerca, hasta que arranca en cortísimo a la vez que el toro. Cuadra y clava reunido en todo lo alto uno de los pares de la feria. Sale como fue, andando.

También andando, con la mano en la zurda, se va Robleño hacia el toro bajo el 7. Nadie hemos visto al toro, muchos lo han protestado y, de repente, sucede. Tras unas quince tardes de tedio por el páramo de la posmodernidad, del gintonic y el insulto, ahí está, el Toreo, para el que quiera verlo. Y desde el principio, sin probaturas. Un toro y un hombre en vertical que para, manda, templa y carga la suerte. No sé cuántos naturales son, ni en cuántas series, pero cada uno nos levanta del asiento con el brazo en alto y un ¡Olé!. Cuánta belleza, qué verdad, cuán lleno el recuerdo, qué ilusión de detener el tiempo en lo durable. Qué queda tras esto de los Rufos, Rocas, Marines, Julis, Justos y Luques. Nada. Va Robleño con la derecha, y va más corto el toro. Se enroscan ambos en un cambio de mano que los funde para ser esculpidos por Oteiza. Creo que nos levanta del asiento en algún excepcional natural más, antes de matar. Como siempre, falla con la espada y cobra la muerte a la segunda de estocada atravesada. Los mulilleros hoy deciden no ser peseteros, mientras Eutimio decide no hacer honor a su nombre y exhibe el mal ánimo de no conceder la oreja. Robleño da dos aplaudidísimas vueltas al ruedo. Ya ha dado el giro copernicano del destoreo hacia el toreo, por lo que como si da cinco vueltas o la Vuelta a España, como si se rompen algunas manos de aplaudir o se pierden las llaves de casa en la emoción, como si mañana se firma "Fernando Robleño" a la despedida de un email o se teletrabaja desde el recuerdo de lo sucedido, vamos, como si nada de lo demás en la vida importara en ese momento. Toda la tarde de Robleño es de verdad de Puerta Grande y de Madrid. Acaba con el vaticinado San Isidro "histórico" y da comienzo al de verdad.

El sexto, Chaparrito, salta al callejón y hace así lo que se espera de un toro de lidia, dar miedo. Pirri no se pispa y vemos a su calva zidaniana dar tal respingo que hasta nos parece ver pelos de punta. Se pasea el toro por el callejón en jornada electoral y sale lesionado y con el pañuelo verde presidencial. Florito and the Berrendos se lucen y nos vamos felices de la plaza.

Antes, llovía, sin Perera. Salían cuatro Adolfos, con mucha leña y poca casta, muy serios y muy duros, sosos en el caballo y tardos, arrastrados con la boca cerrada. Hacían cosas de toro, de las que no vemos habitualmente, porque habitualmente no hay toro. Un espectador venido a propósito desde Canarias (confiemos en que con dinero propio y no de la PSOE) se apenaba por estar asistiendo a una tarde "insípida". ¡Qué cosa tan diferente al toro de lidia está en el imaginario del público taurino! Los aficionados, con todo el interés en el ruedo, escuchábamos más nuestra propia reflexión bajo la capa de agua. Lógicamente, no había gintonics ni se vendían bocados (elevados a "bocadillos" por la mercadotecnia) de jamón ibérico a 7 euros.

El primero no se despegaba de Robleño y lo llevaba de las tablas, al centro, para volver al tercio. Con los tendidos calándose, fue calando la actuación de Robleño a base de voces que tiraban del toro por ambos pitones con técnica y valor, soportando sus revueltas. Estoque ya en mano, caló dos naturales hondísimos que nadie pensó que pudieran darse. Es inevitable acordarse de El Juli viendo a Robleño con toros como este, por la poderosidad de uno y el poder de otro. Mató de estocada que hizo guardia.

Román se salía al medio por las apreturas del Adolfo en cuyo lomo luego se partió una vara. Inesperadamente, brindaba a los espectadores, mientras alguno sin capa de agua, pero con sombrero, abandonaba el 7. Seriedad de Román, que se empecinó en sacar buenos muletazos y lo conseguía. Faena a más hasta la cumbre de un parón del toro que Román aguantó cipotudamente. Mató de sartenazo atravesado tras varios pinchazos.

El cilíndrico tercer toro arrollaba al capote de Garrido en su recibo. El matador, como Perera hace dos tardes, se apresuraba en tomar el olivo. Toreros extremeños, tomadores de olivos. El toro embestía al capote de un subalterno con el capote del matador en su cuerno, daba una coz al burladero del 9 y se iba barbeando hacia el 7. José Chacón clavaba en su segundo uno de los pares de la feria. Garrido se eternizó en el inicio de faena, tanto, que el toro se lo fue pensando y le corneó en una colada. Se fue directo al hule y Robleño mató de estocada tendida y atravesada.

En el cuarto, como en los anteriores, nada que destacar ante los varilargueros. De nuevo, Chacón demostró su torerísima destreza primero, recogiendo y fijando al toro suelto tras el puyazo y, segundo, haciendo un quite salvador a Gómez Pascual tras su par. Y, de nuevo, Román, porfió y dio con la muleta lances de gran valor ante el de Guisando Adolfo, que arreó por sorpresa al cambiar el matador la mano para el pase de pecho. Descabelló tras un pinchazo hondo.

A partir de aquí, pasó lo de más arriba, y fuimos felices.

sábado, 27 de mayo de 2023

XVI de San Isidro. Pilares en colapso para las verónicas de Urdiales y Aguado, faltos del pundonor que le sobra a de Manuel.

Visto el desatino de los poderosos meteorólogos (ya advierte Sloterdijk que es la meteorología y no la creatividad la que ha llegado al poder), nos fiaremos más de la experiencia y, por tanto, de que cuando Perera, llueve. Jornada sin Perera, de sábado y de reflexión en Las Ventas, Kapital del toreo, que recibe a los actuantes en loor de gintonics y con la discoteca abierta al finalizar el festejo para que la juventud calibre con cubalibres el sentido de su voto. La declaración de Las Ventas como espacio "únicamente taurino" la ha convertido en la mejor discoteca de Madrid. Cuando un cubata vale tanto o más que muchas entradas, el negocio no está en el toro.

Siete toros de El Pilar y uno del Conde de Mayalde, todos yendo mejor a derechas, para el que quisiera ver y emocionarse con un posible adelanto de lo de mañana. Los Pilares muy estrechos, mal presentados, salvo el largo, alto y hondo primero de 600 kilos, y en colapso, derrumbándose sobre la arena. "Los Pilares por la tierra", sentenciaba acertadamente en Twitter el aficionado Óscar Escribano. El de Finat, justo de fuerzas, pero complicado y con emoción.

La tarde de 2 horas y 37 minutos realmente duró hasta que arrastraron al de Mayalde. Nada en cuarto, quinto y sexto. Ocho tercios de varas sin interés. Los seis de Dolores Aguirre hoy en Vic han recibido 23 puyazos.

Urdiales dio las verónicas de la Feria a 600 kilos de un Pilar tan alto como él, pero blando. Todas a derechas. Como una descarga de kilos cada lance. Parecía que centraba al basto animal desde la derecha, como lo que pretendió hacer Rivera con el electorado de Rajoy, pero que éste ya había hecho. En la muleta, el toro se fue descomponiendo y quedándose corto en, o por, las manos de Urdiales. Queda la sensación de que el matador no entendió al toro, que siguió igual de alto hasta que lo mató de estocada delantera.

Aguado quitó por verónicas al de Urdiales y al primero suyo, despegadillo, al que remató tras un desplome del Pilar con una media interminable, también a derechas. El lentísimo lance al semi-inválido dará para aún más eternos panegíricos de revistosos y taurineo. Aguado derramó agua de su vaso sobre la muleta y, tras un inicio naturalmente preciosista, se acomodó con el Pilar venido abajo. Mató mal en su última tarde de feria.

De Manuel quitó también por verónicas de orgullo al de Aguado, sin lucimiento. El de Mayalde, tercero tris, le prendió feamente en su inicio muletero de rodillas. Se levantó, le miraron y volvió, entregado y valiente con series estimables por el derecho. En un episodio repleto de valor, técnica y mérito, se la jugó ayudado por el complicado pitón izquierdo, y logró que el toro repitiera en dos emocionantes naturales. Mató de gran estocada y dio una vuelta al ruedo.

Juan Carlos Rey puso dos señores pares de banderillas al sexto Pilar, de 630 kilos, el más pesado de la Feria.

¿Qué hubiera sido de la carrera de Urdiales con sólo la mitad del pundonor de de Manuel?

viernes, 26 de mayo de 2023

XV de San Isidro. Sólo la afición venteña soporta lluvia, fraude y sopor para ver una brega, de Ambel, y dos pares, de Curro Javier.

Si los toros siguieran siendo un espectáculo de masas, hoy los medios habrían recogido en la plaza evidencia notable del cambio climático, o de la primavera. En algo más de dos horas, lluvia fina, lluvia gruesa, solecito y sol abrasador. A ver los Buckminster Fuller del periodismo taurino qué cubierta se inventan. Todo eso soportó la afición venteña. Eso, y el fraude de unos animales indignos con cuernos de merengue, junto a actuaciones soporíferas de los matadores.

Corrida mixta impresentable. Lo resume el nombre del primero, Espantoso, que salió, vio la lluvia y se volvió. Dos bueyes de Núñez del Cuvillo, uno de Cortés sin cara y tres de Victoriano del Río bastos y también sin cara. En su mayoría mansos, con el quinto, además, encastado. Lo bueno de D. Victoriano parece ser para la Casa de la Misericordia, que paga más.

No hubo orejas, tampoco caballos derribados. El director de lidia tomó el olivo, elevando sus 18 años de alternativa por encima de las tablas.

Cuando Perera, llueve. Llora el cielo en cada pase, y hay muchos, ni uno bueno. Sólo la piedad del presidente evita el tercer aviso. Pone fin a su noria, perdón, feria.

Talavante en proceso de mutación o camuflaje. Tiene otras dos tardes.

Marín necesita al toro bobo y repetidor. Hoy no lo tuvo. Sorprende la bula que tiene en Las Ventas. No tiene más tardes.

Todo lo soportado mereció la pena por ver la brega de Javier Ambel y los dos toreros pares de Curro Javier con un piso impracticable. 

jueves, 25 de mayo de 2023

XIV de San Isidro. Viaje a los toros del gintonic.


Como es bien sabido, Alfonso Navalón (qepd), salmantino y tótem de la afición, escribió un único libro: Viaje a los toros del sol, en el que el protagonista es el toro, el del frío de Salamanca y el del sol de Sevilla. Todo gira en torno al toro de lidia: se habla de El Chato y sus gracilianos, a los que de cada 100, a 7 se les daba la vuelta al ruedo, de Pablo Romero y cómo fue vetado por Manolete al negarse a afeitar sus toros, o de que lo que le daba miedo a Pepe Luis Vázquez era no ver la penca del rabo del toro. Bien, pues lo de esta tarde, a pesar de contar con una casa de renombre en esos toros del frío, se podría decir que es un viaje a los toros del gintonic. El gintonic es el elemento que define el toro que sale, el torero que viene con él, el público que abarrota el tendido, y eso que, inexorablemente, va transmutando el carácter de la primera plaza del mundo. Todo gira en torno al gintonic, porque es lo que da billetes.

Los toros del gintonic son la amalgama en un mismo cartel de lisarnasios de El Puerto de San Lorenzo y de Valdefresno, con juampedros de La Ventana del Puerto, a los que se ha añadido otro de El Vellosino (2 bis). Quizá en esa mezcolanza lisarnasia-juampedra pueda hallar algún Doctor Frankenstein de nuestro campo bravo al toro del zeitgeist actual.

Los toros del gintonic son con los que se acartelan las máximas figuras. Hoy, Manzanares, de Justo y Roca Rey. Y, precisamente, por figurar estas figuras, el toro exhibe cuernos pasados por el barbero, un trapío indigno de Madrid (¡qué choto, el tercero!), una invalidez propia de Echenique (que diría Leo), y un descaste (ningún lisarnasio ha salido siquiera abanto) como el del pueblo español, que lo confinan varios meses y le amañan elecciones, y ni se inmuta. También los toros del gintonic son en los que ha de aparecer alguno móvil y colaborador, como ese quinto Cigarro que se le ha esfumado con las orejas al segundo matador de hoy.

Los toros del gintonic son en los que todo lo anterior es engullido gustosamente por gentes que con lo que han pagado por su entrada les han arreglado el verano a los reventas, y regulgitado por una afición en forma de protestas, de las que, a su vez, se queja el que ha pagado de más. Porque en los toros del gintonic el entretenimiento está en los tendidos, y no en el ruedo. Se permite el dicterio desmedido al que paga y protesta ("¡Los del 7, hijos de puta!"), y se deslegitima el exigir al del ruedo que lo haga bien ("Roca, presa del bullying").

En los toros del gintonic el tercio de varas es un trámite que despachar con la mayor eficacia posible, esto es, con picotazos traseros y sin hacer la suerte (de hoy se salvan los correctos puyazos de Germán González).

Los toros del gintonic son en los que se celebra todo par de banderillas que cae encima del burel, donde y como sea, y se desmontera todo aquel que así lo hace (hoy, Morenito de Arles, con dos pares pasados y sin reunir).

Los toros del gintonic son en los que se da un neo-toreo de masas, basado en un toro móvil y un torero más o menos quieto en descarga, desconocimiento (de terrenos, comportamientos y técnica) y desajuste, ya sea éste gracioso (Manzanares), serio (de Justo) u obsceno (Roca). No se torea al animal, sino que se le vocea, y la maestría se mide por la habilidad del matador de llevar al toro sin que se caiga. Una tauromaquia ruidosamente sostenible.

Los toros del gintonic son en los que, por suerte, la mayoría de veces la suerte de matar horriblemente ejecutada impide el triunfo orejil que ansía la gente-de-cubata-en-mano.

Los toros del gintonic son en los que el público apetece más lo divertido que lo emocionante (hoy, el levantamiento de tablas del quinto en el burladero del 7). Por lo que se aplaude todo, que el españolito es muy de aplaudir, a ver si entre palmas y palmada le cae algo. Y eso incluye, casi obligatoriamente, la actuación de Florito and the Berrendos, que sale siempre ovacionado. ¿Llegará un momento en que lo mollar de las crónicas sea cantar la labor de Florito?

Los toros del gintonic son en los que se bebe el destilado de la cursilería en forma de crónicas acríticas y paniaguadas. ¡Qué dolor leer a Zabala de resaca!

Y los toros del gintonic son en los que la galería de detalles de la tarde de Las Ventas recibe más visitas que las fotografías de los toros del día.

Pero los toros del gintonic son también en los que resiste una afición, como luz zodiacal, que muchas veces se pregunta por qué seguir con ello.

miércoles, 24 de mayo de 2023

XIII de San Isidro. Corrida interesante de tejemanejes de Algarra y Montalvo para El Payo, que vino con Chacón, Román, mejor epopéyico, y Espada, mejor de rodillas.

Decimos de la corrupción de nuestro Estado de partidos, que hasta se permite presumir de amaños electorales del partido único, pero cómo será de corrupto el régimen taurino que ni se rechista al ocultar información al que paga. Hoy los tejemanejes matutinos de empresa, CAT, presidente, y váyase usted a saber quién más, decidieron que se aprobaban cuatro toros de Algarra y dos de Montalvo, evitando así una presumible devolución en masa.

Tarde sin agua, ya sea como lluvia, en botijos o en botellas de plástico, es decir, tarde sin aire. Tarde entretenida que confirma que, cuando hay figuras, no hay toro y sí tedio.

Cuatro toros de Algarra, encastados, pero sin alardes de fuerzas, y dos de Montalvo, uno de ellos con genio encastado. Al menos cuatro, para cortar orejas sin necesidad de depender del ánimo presidencial o del juicio de los espectadores de sofá y kleenex arrugado. Ver la armonía de lo de Algarra junto a las estridencias de lo de Montalvo es como escuchar el Jesus, Etc de Wilco y luego ponerse la Mocatriz de Ojete Calor.

De El Payo diremos que vino con José Chacón. En el cuarto, de un capotazo interminable por el derecho, toro colocado para los rehiletes del segundo peón; de otro capotazo interminable por el izquierdo, toro colocado para el tercero; y con otro capotazo soltando a una mano, toro cerrado en tablas. Hay más poderío en esta brega de Chacón que en toda la tauromaquia de El Juli.

Román dio distancia a sus toros, se dio distancia con respecto a su boyante primero y dio batalla a su segundo feo, complicado y descompuesto de Montalvo, al que mata de buena estocada para arrancarle una oreja. Empate entre torero y toro que demuestra que Román está más por las gestas que por las exquisiteces.

Una actitud digna, un neo-toreo inocentón, una estocada tendida perdiendo el engaño y una petición que se prolonga tras el arrastre de las mulillas, casi proveen a Espada de una orejita de esas olvidadas hasta que algún programa de mano del futuro nos lo recuerda. Chocó con la distimia del presidente, que no era Eutimio. En el sexto, debía haber continuado de rodillas, oídos los jaleos, pero apostó por ponerse de pie y, al entrar a matar por tercera vez, fue corneado, primero de esta Feria.

El último toro derribó a caballo y picador, quedando por un momento los tres en el suelo, como viva imagen de un posible futuro decadente de la tauromaquia.

martes, 23 de mayo de 2023

XII de San Isidro. Novilleros burócratas y Jorge Martínez, que no cala en la lluvia.


Hoy no hemos visto ni botijos ni botellas de plástico. Llovía antes y desde el segundo toro. Hoy hemos visto que conviven en la novillería dos tendencias: una, dominante como de una burocracia que aplica rutinariamente los procedimientos tediosos del neo-toreo, y otra, minoritaria como renovadora desde lo clásico. Hoy íbamos a ver a Jorge Martínez, pese a que llovía.

Novillos de Montealto regulares y desiguales. Mobilis in mobili, se despidió a algunos entre palmas.

Novilleros que han brindado sus toros, excepto Molina el quinto, han recibido avisos, salvo Martínez en los suyos, y han recogido ovaciones desde el tercio, menos Rodríguez en el último. Los tres han quitado sin lucimiento y han bernadeado. La bernadina es al novillero, lo que un votante a la PSOE.

Martínez anda torerísimamente y torea, pero necesita toro. Hoy, sortea uno, demasiado templado, y otro, desclasado, a los que aplica un toreo rotundamente clásico al hilo del pitón. Por este desajuste o por el profiláctico de los impermeables y paraguas, su faena no cala en el tendido, ya empapado.

Molina, que se presenta en Madrid, representa al burócrata novilleril. Tiene 23 años y sus formas son las de un jefe de servicio resabiado a dos años de la jubilación, que se afana por tener un despacho lejos del del subdirector para salir a desayunar sin remordimientos. En Molina el desayuno consiste en algún pase cambiado intercalado en el tedio de su labor. La faena a su segundo fue del 9 al 6, luego al 7, de nuevo al 9, y al 10, 1 y 2, hasta toriles. Algunos dirán que mandó sobre el manso.

Rodríguez, que también se presenta, tras un comienzo jovial de rodillas en su primero, al levantarse se vuelve también funcionarial y sigue así toda la tarde, entre afectaciones y aspavientos.

Juan Carlos Rey destaca en la brega del último y en su segundo par al tercero.

Los jóvenes presentes hoy, martes, en los tendidos con su botellón de Opencor, se habrán emborrachado sin saber esto de Martínez y los demás. Y mañana no tendrán resaca. ¿Cómo casa esta juventud balarrasa con la pericia viejuna que muestran los jóvenes novilleros?

domingo, 21 de mayo de 2023

XI de San Isidro. Corrida auténtica de toros de Madrid. Con Fuenteymbros no para figuras, tres tiesos honrados, y sin gintonics.


Dado que hoy quien ha ocupado la localidad es Leopolderías sénior, el apunte de esta tarde irá en la línea del telegrama que envió Lagartijo sobre una corrida lidiada en Bilbao en 1891: "Murubes, regulares. Caballos muertos, 20. Sin novedad". Ojalá hoy las crónicas taurinas sólo pudieran telegrafiarse (y me aplico el cuento).


Corrida auténtica de toros de Madrid, sin gintonics.

Los toros destacan. Gallardo domina su material. Fuenteymbros no para figuras. Parejos, con mucha plaza y leña. Comportándose como toros, con gran interés. La corrida más brava en varas. Con estos también nos gustaría ver a Julián el Poderoso.

Caballos derribados, cero. Matadores volteados, todos. Alguno, varias veces.

La terna, de tiesos. Speculum principium. Espejo de honradez para los mandamases.
De Torres valeroso y firme, pero poco toreado. Va al hule y vuelve, sin mirarse.
Tremendismo de Leal. Venía con las faenas hechas y no le valió. Se tira a matar o morir. Mata.
Valadez más placeado. Da fiesta de gallosinas y zapopinas. Se agradece que se coloca y carga la suerte, aunque sin mando y rematando por arriba. También se tira y mata. Corta oreja de domingo.

Gran puyazo de Sandoval al sexto. Curro Javier se luce en brega y banderillas, una vez más.

«Mientras más vengo a La Maestranza menos me gusta Las Ventas»*

*Artículo publicado en el N° 65 de «La Voz de la Afición»: https://eltoro.org/boletin-65-la-voz-de-la-aficion-de-junio-2026/  «M...