jueves, 25 de mayo de 2023

XIV de San Isidro. Viaje a los toros del gintonic.


Como es bien sabido, Alfonso Navalón (qepd), salmantino y tótem de la afición, escribió un único libro: Viaje a los toros del sol, en el que el protagonista es el toro, el del frío de Salamanca y el del sol de Sevilla. Todo gira en torno al toro de lidia: se habla de El Chato y sus gracilianos, a los que de cada 100, a 7 se les daba la vuelta al ruedo, de Pablo Romero y cómo fue vetado por Manolete al negarse a afeitar sus toros, o de que lo que le daba miedo a Pepe Luis Vázquez era no ver la penca del rabo del toro. Bien, pues lo de esta tarde, a pesar de contar con una casa de renombre en esos toros del frío, se podría decir que es un viaje a los toros del gintonic. El gintonic es el elemento que define el toro que sale, el torero que viene con él, el público que abarrota el tendido, y eso que, inexorablemente, va transmutando el carácter de la primera plaza del mundo. Todo gira en torno al gintonic, porque es lo que da billetes.

Los toros del gintonic son la amalgama en un mismo cartel de lisarnasios de El Puerto de San Lorenzo y de Valdefresno, con juampedros de La Ventana del Puerto, a los que se ha añadido otro de El Vellosino (2 bis). Quizá en esa mezcolanza lisarnasia-juampedra pueda hallar algún Doctor Frankenstein de nuestro campo bravo al toro del zeitgeist actual.

Los toros del gintonic son con los que se acartelan las máximas figuras. Hoy, Manzanares, de Justo y Roca Rey. Y, precisamente, por figurar estas figuras, el toro exhibe cuernos pasados por el barbero, un trapío indigno de Madrid (¡qué choto, el tercero!), una invalidez propia de Echenique (que diría Leo), y un descaste (ningún lisarnasio ha salido siquiera abanto) como el del pueblo español, que lo confinan varios meses y le amañan elecciones, y ni se inmuta. También los toros del gintonic son en los que ha de aparecer alguno móvil y colaborador, como ese quinto Cigarro que se le ha esfumado con las orejas al segundo matador de hoy.

Los toros del gintonic son en los que todo lo anterior es engullido gustosamente por gentes que con lo que han pagado por su entrada les han arreglado el verano a los reventas, y regulgitado por una afición en forma de protestas, de las que, a su vez, se queja el que ha pagado de más. Porque en los toros del gintonic el entretenimiento está en los tendidos, y no en el ruedo. Se permite el dicterio desmedido al que paga y protesta ("¡Los del 7, hijos de puta!"), y se deslegitima el exigir al del ruedo que lo haga bien ("Roca, presa del bullying").

En los toros del gintonic el tercio de varas es un trámite que despachar con la mayor eficacia posible, esto es, con picotazos traseros y sin hacer la suerte (de hoy se salvan los correctos puyazos de Germán González).

Los toros del gintonic son en los que se celebra todo par de banderillas que cae encima del burel, donde y como sea, y se desmontera todo aquel que así lo hace (hoy, Morenito de Arles, con dos pares pasados y sin reunir).

Los toros del gintonic son en los que se da un neo-toreo de masas, basado en un toro móvil y un torero más o menos quieto en descarga, desconocimiento (de terrenos, comportamientos y técnica) y desajuste, ya sea éste gracioso (Manzanares), serio (de Justo) u obsceno (Roca). No se torea al animal, sino que se le vocea, y la maestría se mide por la habilidad del matador de llevar al toro sin que se caiga. Una tauromaquia ruidosamente sostenible.

Los toros del gintonic son en los que, por suerte, la mayoría de veces la suerte de matar horriblemente ejecutada impide el triunfo orejil que ansía la gente-de-cubata-en-mano.

Los toros del gintonic son en los que el público apetece más lo divertido que lo emocionante (hoy, el levantamiento de tablas del quinto en el burladero del 7). Por lo que se aplaude todo, que el españolito es muy de aplaudir, a ver si entre palmas y palmada le cae algo. Y eso incluye, casi obligatoriamente, la actuación de Florito and the Berrendos, que sale siempre ovacionado. ¿Llegará un momento en que lo mollar de las crónicas sea cantar la labor de Florito?

Los toros del gintonic son en los que se bebe el destilado de la cursilería en forma de crónicas acríticas y paniaguadas. ¡Qué dolor leer a Zabala de resaca!

Y los toros del gintonic son en los que la galería de detalles de la tarde de Las Ventas recibe más visitas que las fotografías de los toros del día.

Pero los toros del gintonic son también en los que resiste una afición, como luz zodiacal, que muchas veces se pregunta por qué seguir con ello.

miércoles, 24 de mayo de 2023

XIII de San Isidro. Corrida interesante de tejemanejes de Algarra y Montalvo para El Payo, que vino con Chacón, Román, mejor epopéyico, y Espada, mejor de rodillas.

Decimos de la corrupción de nuestro Estado de partidos, que hasta se permite presumir de amaños electorales del partido único, pero cómo será de corrupto el régimen taurino que ni se rechista al ocultar información al que paga. Hoy los tejemanejes matutinos de empresa, CAT, presidente, y váyase usted a saber quién más, decidieron que se aprobaban cuatro toros de Algarra y dos de Montalvo, evitando así una presumible devolución en masa.

Tarde sin agua, ya sea como lluvia, en botijos o en botellas de plástico, es decir, tarde sin aire. Tarde entretenida que confirma que, cuando hay figuras, no hay toro y sí tedio.

Cuatro toros de Algarra, encastados, pero sin alardes de fuerzas, y dos de Montalvo, uno de ellos con genio encastado. Al menos cuatro, para cortar orejas sin necesidad de depender del ánimo presidencial o del juicio de los espectadores de sofá y kleenex arrugado. Ver la armonía de lo de Algarra junto a las estridencias de lo de Montalvo es como escuchar el Jesus, Etc de Wilco y luego ponerse la Mocatriz de Ojete Calor.

De El Payo diremos que vino con José Chacón. En el cuarto, de un capotazo interminable por el derecho, toro colocado para los rehiletes del segundo peón; de otro capotazo interminable por el izquierdo, toro colocado para el tercero; y con otro capotazo soltando a una mano, toro cerrado en tablas. Hay más poderío en esta brega de Chacón que en toda la tauromaquia de El Juli.

Román dio distancia a sus toros, se dio distancia con respecto a su boyante primero y dio batalla a su segundo feo, complicado y descompuesto de Montalvo, al que mata de buena estocada para arrancarle una oreja. Empate entre torero y toro que demuestra que Román está más por las gestas que por las exquisiteces.

Una actitud digna, un neo-toreo inocentón, una estocada tendida perdiendo el engaño y una petición que se prolonga tras el arrastre de las mulillas, casi proveen a Espada de una orejita de esas olvidadas hasta que algún programa de mano del futuro nos lo recuerda. Chocó con la distimia del presidente, que no era Eutimio. En el sexto, debía haber continuado de rodillas, oídos los jaleos, pero apostó por ponerse de pie y, al entrar a matar por tercera vez, fue corneado, primero de esta Feria.

El último toro derribó a caballo y picador, quedando por un momento los tres en el suelo, como viva imagen de un posible futuro decadente de la tauromaquia.

martes, 23 de mayo de 2023

XII de San Isidro. Novilleros burócratas y Jorge Martínez, que no cala en la lluvia.


Hoy no hemos visto ni botijos ni botellas de plástico. Llovía antes y desde el segundo toro. Hoy hemos visto que conviven en la novillería dos tendencias: una, dominante como de una burocracia que aplica rutinariamente los procedimientos tediosos del neo-toreo, y otra, minoritaria como renovadora desde lo clásico. Hoy íbamos a ver a Jorge Martínez, pese a que llovía.

Novillos de Montealto regulares y desiguales. Mobilis in mobili, se despidió a algunos entre palmas.

Novilleros que han brindado sus toros, excepto Molina el quinto, han recibido avisos, salvo Martínez en los suyos, y han recogido ovaciones desde el tercio, menos Rodríguez en el último. Los tres han quitado sin lucimiento y han bernadeado. La bernadina es al novillero, lo que un votante a la PSOE.

Martínez anda torerísimamente y torea, pero necesita toro. Hoy, sortea uno, demasiado templado, y otro, desclasado, a los que aplica un toreo rotundamente clásico al hilo del pitón. Por este desajuste o por el profiláctico de los impermeables y paraguas, su faena no cala en el tendido, ya empapado.

Molina, que se presenta en Madrid, representa al burócrata novilleril. Tiene 23 años y sus formas son las de un jefe de servicio resabiado a dos años de la jubilación, que se afana por tener un despacho lejos del del subdirector para salir a desayunar sin remordimientos. En Molina el desayuno consiste en algún pase cambiado intercalado en el tedio de su labor. La faena a su segundo fue del 9 al 6, luego al 7, de nuevo al 9, y al 10, 1 y 2, hasta toriles. Algunos dirán que mandó sobre el manso.

Rodríguez, que también se presenta, tras un comienzo jovial de rodillas en su primero, al levantarse se vuelve también funcionarial y sigue así toda la tarde, entre afectaciones y aspavientos.

Juan Carlos Rey destaca en la brega del último y en su segundo par al tercero.

Los jóvenes presentes hoy, martes, en los tendidos con su botellón de Opencor, se habrán emborrachado sin saber esto de Martínez y los demás. Y mañana no tendrán resaca. ¿Cómo casa esta juventud balarrasa con la pericia viejuna que muestran los jóvenes novilleros?

domingo, 21 de mayo de 2023

XI de San Isidro. Corrida auténtica de toros de Madrid. Con Fuenteymbros no para figuras, tres tiesos honrados, y sin gintonics.


Dado que hoy quien ha ocupado la localidad es Leopolderías sénior, el apunte de esta tarde irá en la línea del telegrama que envió Lagartijo sobre una corrida lidiada en Bilbao en 1891: "Murubes, regulares. Caballos muertos, 20. Sin novedad". Ojalá hoy las crónicas taurinas sólo pudieran telegrafiarse (y me aplico el cuento).


Corrida auténtica de toros de Madrid, sin gintonics.

Los toros destacan. Gallardo domina su material. Fuenteymbros no para figuras. Parejos, con mucha plaza y leña. Comportándose como toros, con gran interés. La corrida más brava en varas. Con estos también nos gustaría ver a Julián el Poderoso.

Caballos derribados, cero. Matadores volteados, todos. Alguno, varias veces.

La terna, de tiesos. Speculum principium. Espejo de honradez para los mandamases.
De Torres valeroso y firme, pero poco toreado. Va al hule y vuelve, sin mirarse.
Tremendismo de Leal. Venía con las faenas hechas y no le valió. Se tira a matar o morir. Mata.
Valadez más placeado. Da fiesta de gallosinas y zapopinas. Se agradece que se coloca y carga la suerte, aunque sin mando y rematando por arriba. También se tira y mata. Corta oreja de domingo.

Gran puyazo de Sandoval al sexto. Curro Javier se luce en brega y banderillas, una vez más.

viernes, 19 de mayo de 2023

IX de San Isidro. Muchas gentes de gintonic en mano habrán vibrado con el perfecto neo-toreo de Castella, y con Eutimio en el palco degradando aún más el nivel de Madrid.

Hoy volvíamos a la plaza sabiendo que era otra tarde de no hay billetes, pero sin saber con certeza quién estaba en el cartel. Era Manzanares, pero ¿con Talavante o con Castella? ¿Volvía hoy Luque? No, era otro de Sevilla. A mí me suena que hoy venía el peruano... Cábalas de la afición ante la idea salida de la cocorota de Simón de armar tantos carteles casi calcados para esta Feria que, eso sí, llenan la plaza de personas con gintonics. Por supuesto, de cuáles eran los toros ni nos preocupamos, habiendo superado ya la cima de los de Escolar.

El caso es que han sido cinco de Jandilla y uno de Vegahermosa (el sexto), todos puro Juan Pedro Domecq, para Castella, el reaparecido, Manzanares, el hijo, y Aguado, el que hace honor a su apellido. Un plantel que ha resultado en una tarde icónica de neo-tauromaquia, en la que todo el interés se ha reducido al último tercio y en la que se ha visto y se ha premiado a un perfecto neo-toreo, el de Castella al encastado cuarto. Hoy, muchas buenas gentes con vaso de plástico en mano habrán vibrado con ese neo-toreo basado en dos premisas, hoy, bien avenidas: un toro cursi/bobo de alta movilidad sostenible, y un torero que le aplica, con quietud y ligazón, las reglas del des-: des-carga, des-colocación y des-honestidad. Para que esto aconteciera, los jandillas han colaborado afablemente con su invalidez, su enanez, su nobleza y, sobre todo, con su blandura, tan blanda, que era como si estuvieran sometidos a la gravedad de Júpiter, de unos 25 m/s², visto su apego por la arena de Las Ventas. ¿Qué tienen que ver estos toros con los jandillas que siembran el pánico sobre el adoquín de Estafeta?

Del primero, sin picar y con tendencia a aterrizar, cabe reseñar dos sobrios pares de Chacón con rehiletes de color morado claro, que alguno ha visto en ellos un homenaje a Podemos y, otro, los ha tildado de afeminados. La faena de Castella, que lleva botijo, se resume en que termina con su traje blanco y plata igual de inmaculado que empezó, y que vuelve tan pesado como se fue. Mata de un feo bajonazo por el que, honradamente, pide perdón.

"¡Guapo! ¡Guapo!", le dicen a Manzanares, que lleva botella de plástico, mientras airea una vela para recibir al toro. Primer y segundo tercios pasan entre protestas por la flojeza del animal. Se ponen banderillas azules y blancas de Alicante, pero que Leo, acérrimo del Atleti, destaca como más bien propias del Manchester City. Diremos que lo que condensa la faena de Manzanares es que tampoco se mancha el traje. El flojo torete va sacando su castita más y más ante la falta de mando, de temple y la celeridad del matador, actuando como de teletrabajo, por la distancia que lo separa de él. Mata de un bajonazo con travesía y se nos anuncia que por Toledo está cayendo la mundial.

El tercer toro es aún más blando que los anteriores y remata a la llamada de un carpintero desde las tablas. Durante la faena de Aguado, que va con botella de plástico, nos percatamos de que el bóvido, efectivamente, podría haber pasado para los veterinarios como toro de lidia porque muge. No hay nada de interés. ¿Cómo puede ser este torero el mismo de aquella fantasía del 19? Ese día nos jodió la vida, sabedores de que difícilmente veríamos algo semejante, y ahora más, intuyendo que es casi imposible que lo repita. Faena de pesadez con el toro cayéndose entre gritos de "¡Ladrones, ladrones!". Mata de media estocada caída y atravesada.

Las condiciones óptimas para el neo-toreo del cuarto, Rociero, se ven en la gran lidia de Chacón, que lo cierra torerísimamente corriendo a una mano desde los medios hasta el 9. Castella brinda, se viene bajo el 7 e inicia muy en Castella con una serie de pases del celeste imperio, en una baldosa, sin enmendarse, pasándoselo muy cerca y con un precioso trincherazo de remate. Prosigue bajo el 6 con una serie de derechazos templados y un larguísimo pase de pecho. Se suceden varias tandas similares en las que el denominador común es el neo-toreo del descargue, la descolocación, la quietud y la ligazón frente a un animal que va y viene y viene y va sin una sola mala idea. Pasa a la izquierda y una racha de viento y la casta del burel embarullan la labor del francés y hacen que se tenga que alejar, entre aplausos, para volver a lo mismo con la derecha. Con un cambio de mano inicia una serie de naturales hondos, largos y ajustados, lo mejor de la faena. El izquierdo era el pitón del toro, que no vimos. Retorna a la derecha (parece un libro de Federico) intercalando cambios de manos y naturales de frente hasta que se acomoda en las cercanías. Se atraca de toro y mata de estocada contraria. Lo que no supo y quiso hacer Rufo, lo ha hecho Castella. Eutimio, el del buen ánimo, el que no debería seguir en ese palco, concede las dos orejas y degrada un punto más el nivel de la primera plaza del mundo, aunque nos contentamos con que no haya sacado el pañuelo azul.

Aparece el quinto y reaparece el velamen de Manzanares aireándose en forma de verónicas de lejanías, pero entre el calor del público. Durante la lidia, el toro aprieta hacia dentro y busca el cobijo de las tablas. Pese a ello, Manzanares se lo lleva a los terrenos del 3 y cerrado, por lo que el toro se apaga enseguida. Inicia alguna serie de "las vocales", con un primer cite a la voz de "¡Ah!", el segundo de "¡Eh!", y los siguientes de I, O y U, cantados por el respetable hasta que arranca el toro. Mata de estocada caída.

El último toro se arroja a la arena como una cucaracha bocarriba tras encontrarse por primera vez con el capote de Aguado, como cuando Ronaldo, Roberto Carlos y Robinho se echaron así al césped de Mendizorroza para celebrar un gol. El toro derriba al caballo, con Castella sacando al cornúpeta de ese Guernica en un buen papel de director de lidia. Juan Sierra pone un buen primer par. Todo es soso y aburrido y el matador da un mitin con la espada. Aguado está aguachinado.

Al final, no llovió.

jueves, 18 de mayo de 2023

VIII de San Isidro. Con casi nada, Morante impone la tiranía del talento sobre la vulgar falsedad de El Juli.


Antes de centrarnos en lo acontecido en el cuarto toro de la tarde, diremos del resto que los Lozano estarán encantados de volver todas las veces que los reclame Leo, porque es triunfal este día en el que apoderan a dos de los actuantes y colocan completo un encierro sospechoso de pitones, chico, flojo y boyante (salvo el encastado tercero). También diremos que la mano del Lili es muy buena colocando sus gónadas, pero es nefasta para la suerte de su matador en el sorteo, que gracias a las abreviaciones de Morante vamos en busca del tiempo perdido con el pegapasismo de tantas y tantas tardes, que la ensalzada poderosidad de Julián es la de mandar con el pico y para fuera a babóvidos que se arrastran por las antípodas del toro de lidia, y que Rufo es afortunado en los sorteos (ha lidiado dos de los toros más pequeños y más "colaboradores"), pero no así en lo de aplicar eso de parar, cargar la suerte, mandar y templar y cargar la suerte, que decía Paco Brines.

En cuanto a lo del cuarto toro, comprobábamos que Morante, entre todo lo que puede ser, es también un eficaz astringente y logra, como los ejercicios de Kegel, que nadie abandone su localidad por las ganas de orinar entre la muerte del toro anterior y la salida del suyo. Así, con las vejigas y la plaza llenas, aparecía en el ruedo Gaitero. Se estira Morante en una sola verónica suelta y se le escapa una sonrisa a la plaza. Enseguida se ve que el toro es del agrado del de la Puebla y, por eso, lo lidia, es decir, cuida, él mismo. Tiene la fuerza justa y sale aún más aflojado de sus encuentros con el picador. En estas, se va Julián a los medios a quitar el toro con unas chicuelinas como de sacudir el colchón que las buenas gentes aplauden. Lo de todos los días. Y en esas, Morante, como herido en su orgullo, como harto de tanta fealdad, de tanta vulgaridad, como queriendo decir quién manda en esto a este Julián de San Blas al que habían entronizado como Rey de Sevilla, se va también a los medios y la plaza brama. Opta por el lance fundamental, "mira, Juli, aprende", y mece tres verónicas lentísimas y dos medias, la última a pies juntos que ponen en pie a la plaza y entierran lo de Juli. El Lili pone dos dignos pares cuadrando en la cara y Morante se va debajo del 8. Unos estatuarios de puntillas, como Gallito, un trincherazo puntiagudo y el de pecho, y otra vez esos dos remates, para llevarse al toro al terreno del 6, que aplaude según se acerca. Una serie de derechazos culminados con un señor pase de pecho y algún natural suelto. Todo de frente, con temple, torería, todo lo contrario a lo que veníamos viendo. Joder, en cada lance nos íbamos sacudiendo de encima toneladas de pases y se demostraba que no es una quimera, eso del toreo. Era casi necesario que quedara patente en la misma tarde la diferencia entre el des-toreo o neo-toreo y lo clásico, lo esencial. Se había sometido a la vulgar falsedad de El Juli, gracias a Morante, a la tiranía del talento, cosa de unos pocos hombres y de los pocos momentos en que quieren. Una tiranía a la que, los aficionados, gustosamente nos sometemos. Decía Luhmann que el talento pasa a ser un fenómeno escandaloso para todos aquellos obligados a vivir de las apariencias. ¡Qué escándalo, Julián, príncipe de lo falso!

Diremos también que tiene su mérito lo de Julián en el quinto, en el que consigue rehacerse del escándalo de Morante y, a base de ese faenar suyo como de pintor callejero que vive del amaneramiento de sobar y sobar la acuarela para producir una y otra vez el mismo paisaje, recobra la atención del público, que jalea su actuación. En esos aplausos y bieeeeenes debe haber alguna conexión de la labor de Julián con el trabajador que todo españolito lleva dentro. Si no, no se entiende.

martes, 16 de mayo de 2023

Balada aforística sobre la primera semana de San Isidro.

Si las figuras de pitiminí se salen de Juampedro,
es para irse con un toro igual o más de lelo.
Por donde pisa una figura
no crece la casta,
o que se lo digan a La Quinta.
Con un pseudotoro sólo se puede desarrollar una pseudotauromaquia
en la que el mayor riesgo está en evitar que el toro se caiga.
Algo pasa en Las Ventas,
que ni con los toros de Pichorronco,
hay un verdadero tercio de varas.
El Toro de Escolar está para la ambición de hacer historia en el toreo
y reordenar el escalafón.
"¡Sube el precio, baja el toro!"

En lo falso, manda Julián de San Blas,
con Luque como su propuesto relevo,
aunque, Marco Pérez, un quinceañero,
lo puede adelantar.
Hay una distancia entre toro y torero,
aún sin mensurar,
que hasta a Roca lo deja sin palmoteo.
Robleño lucirá centelleante,
como un príncipe sin estoque,
tenga lo que tenga enfrente.
Se espera a Fonseca con el Toro,
y a Morante en Morante.
Cunde cierta desilusión,
con Téllez desde su apoderamiento por Simón.
En Las Ventas, la corrida dura hasta que se va el sol por su reloj,
si no actúa Perera.
"¡Que vuelvan los Lozano!"

La elitización de la plaza por los precios
produce su bernabeuización.
El periodista taurino tiene más ansia por coleccionar acontecimientos
que el público peneque y de aluvión.
La presidencia eutímica, de buen ánimo,
contenta a quienes tiene que contentar,
y que le den a la afición.
Antes se conocerá la fecha del Big Freeze
que saber qué sucede en los reconocimientos veterinarios.
No habrá pañuelos suficientes,
y de todo color,
para satisfacer el triunfalismo imperante.
"¡Fuera del palco, fuera del palco!"

«Mientras más vengo a La Maestranza menos me gusta Las Ventas»*

*Artículo publicado en el N° 65 de «La Voz de la Afición»: https://eltoro.org/boletin-65-la-voz-de-la-aficion-de-junio-2026/  «M...