Guadalajara está de Feria chica. Un amigo ha subido una historia a Instagram y ahí se ve. El sol de junio cayendo en mayo sobre una plaza. Una mujer, una abuela vestida de verano bajo el calor velando por su nieto, que bota una pelota, solo, como los columpios que presiden la plazuela y que, igual que están ahí, están en cualquier lugar; toboganes y balancines estandarizados, sin alma, que son parte de nuestro imaginario para empobrecerlo y volvernos, casi sin remedio, replicables.
Hay también gente a la sombra vestida igual, de blanco: son de una peña. Se oye a una charanga, aunque no se la llega a ver. Tocan «La Canción del Mariachi»:
Ay-ay, ay-ay
Ay-ay, mi amor
¡Ay, mi morena de mi corazón!
En sus instrumentos, la canción suena a melancolía, a destemple.
La ciudad está de fiesta, pero apenas hay movimiento. Nadie baila, todo está parado. Sólo se bebe, con la esperanza de que nada cambie, que otro año más todo siga igual.
La vista entonces se va hacia arriba, a los árboles que miran a la plazoleta y a los edificios que se asoman. Dos bloques altos de viviendas, de ladrillo y hormigón, quietos como la ciudad. Desde esas casas se oirá la música y se oteará a los peñistas, aunque parecen vacías. Los bloques son testigo y hogar de una población muerta, como casi toda Castilla, que se reanima desesperadamente con charangas y alcohol: la Feria chica.
De madrugada, alguien volverá borracho a una de esas casas. Alguien al que, quizá, le gusten los toros. Alguien que vería a Cantaor, de Victoriano del Río, en un vídeo, seguramente, y sabría de la polémica vuelta al ruedo e, incluso, de que algunos hablan de si hubiera de haber sido indultado. Se levantaría a vomitar y, tras las arcadas, aún con la cabeza sobre el váter, oiría a sus padres hablando en el salón. Sus padres, que se lo han dado todo y él se lo devuelve matándose a beber con cuarenta y tantos años, pensaría. Volvería a la cama, suponemos, mareado, pero decidido, y dispararía por fin.
En el móvil permanecería en bucle la embestida de Cantaor y la Feria chica continuaría abajo, hasta que encontrasen el cadáver.
No hay comentarios:
Publicar un comentario